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Mi hijo no hace caca en el váter

PREGUNTA

Mi hijo de 3 años y 3 meses que no quiere sentarse a hacer caca en ningún sitio, ni en su bacín ni menos en el váter. Desde bebé era estreñido, cuando fué creciendo parecía que pujaba con mucho esfuerzo y no lo obligábamos a sentarse en el orinal. Alguna vez, el la guardería se sentó en el váter pero no llegó a hacer caca. En casa nunca siquiera se sentó. Hoy por hoy parece que ya no tiene problemas de estreñimiento pero se aguanta las ganas de hacer... Ya no quiere sentarse por nada y se tira a la cama cuando tiene ganas. Hace 4 días que no hace caca. Yo creo que es psicológico, he perdido la paciencia y llegado a decirle que se va a quedar sin amigos en la guardería, que lo van a mandar con los bebés... pero nada. Hasta lo he castigado con la televisión. He decidido llevarlo a un gastroenterólogo y luego a un nutricionista y en paralelo a una psicóloga para que me ayude a enfocar el tema con él. ¿Qué me aconsejan? Gracias

Respuesta

Antes de nada, tranquilizarte, es algo que tiene solución, no hace falta encontrarle mil causas. Basicamente es un problema de aprendizaje. Tú hijo no tiene porque tener ningún problema especial. El problema lo encuentras tú porque sabes que a esta edad "debería" haber aprendido y tienes una prisa lógica.

Los niños no tienen objetivos ni a largo ni a medio plazo, hay que encontrar un buen método con objetivos a corto plazo. Te voy a dar uno que funcionó en un niño de casi 4 años. Evidentemente puedes buscar alternativas pero siempre con el método del premio nunca del castigo ni de la amenaza. Es normal que lo hayas probado, pero también es normal que no haya funcionado.

Pasea casualmente por delante de una floristería donde pueda ver bonitas flores, pero no le ofrezcas nada. Luego, en casa, explícale que tienes un buen plan que tendrá premio. Reconócele que no lo habías hecho bien hasta ahora (aprende a pedir perdón). Mamá no se va a volver a enfadar, no va a gritar y no lo va a castigar para convencerlo de que hacer caquita es una cosa normal aunque cuesta aprender. Proponle un premio, una linda plantita que podrá elegir él mismo en la floristería (lógicamente los "límites" de la plantita los pones tú). No le ofrezcas juguetes nuevos, caramelos ni otros premios habituales. Dibujad en un gran cartel el premio y 5 casillas donde marcareis los logros. Este premio deberá conseguirse a plazos (pues con un solo día no se aprende). Puede pegar gomets o marcarlo con un rotulador, como él prefiera. Hasta aquí, el estímulo es suficientemente positivo como para que tu hijo sienta ganas de participar.

Elige un momento del día que siempre puedas disponer para él y con un poco de intimidad (no deben entrar otros miembros de la familia pues distraen en exceso). Habitualmente será después de cenar porque no tendrás prisa para marcharte pero siempre debe ser el mismo momento para crear una rutina. Entonces lo acompañas al lavabo donde elegirá la bacinilla o el váter de adultos con o sin adaptador. Explícale que se sentará solo 10 minutos y pondrás en marcha un avisador (reloj de cocina o despertador). Para conseguir que esté sentado ese tiempo, proponle que te explique lo que ha hecho ese día (en casa o en el jardín) o explícale un cuento. Evidentemente es el momento más delicado pero recuérdale que el reloj es el que marca el tiempo. No le digas que la tarea es fácil pero tú se lo vas a enseñar con paciencia. Es evidente que el día que lo consiga:

  1. Se lo vas a celebrar con un gran abrazo.
  2. Podeis jugar a despedir alegremente a la familia caca (papá y mamá caca, caquito y caquita, según salga cada día) que tienen un montón de cosas que hacer y tienen prisa.
  3. Cántale siempre "después de hacer caquita, lavarse las manitas" mientras se las lava con jabón.
  4. Ireis corriendo a pegar un gomet en el cartel de su habitación.

Un consejo: no lo cuentes a los de fuera de casa en su presencia, es algo íntimo. Si quiere, que lo cuente él mismo o que enseñe el cartel completo.

La continuidad también puede ser difícil por lo que puedes ofrecerle nuevos premios pero que costarán más logros: 10 por una visita al zoo, luego 15 por una tarde en una ludoteca y 20 por cualquier otra cosa que sea realmente estimulante. Así hasta que veas que el hábito está instaurado y puedas cambiarlo por un buen abrazo y una sesión de cosquillas antes de acostarse.

Última actualización: 24/02/2006 21:57


Ana González-Román Ferrer. Diplomada en Nutrición humana y dietética por la Universidad de Barcelona.